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Déficit cero

Al contrario de la mayoría de las veces, en donde las variables económicas parecen adoptar nombres inentendibles, en este caso el Déficit Cero se explica por su mismo nombre. Déficit no es otra cosa que el “no nos alcanza para llegar a fin de mes”, pero con la diferencia de que en lugar de ser parte de las cuentas familiares, corresponde a los ingresos y egresos del gobierno. En este sentido, para entender el concepto de Déficit basta con hacer un paralelismo con lo que pasa en nuestra casa:

En cuanto a los ingresos, lo que para nosotros es nuestro salario o la ganancia de nuestra empresa, en el caso del gobierno son los impuestos. Es en estos donde el gobierno debería encontrar todo lo que necesita para financiarse. Y así como nosotros gastamos nuestro salario en alquiler, cuotas del auto o del electrodoméstico, comida y servicios, de la misma manera el gobierno gasta lo que cobra de impuestos en pagar bonos –que sus propias cuotas-, en pagar los salarios de los policías, funcionarios públicos y empleados. También gasta en el mantenimiento de hospitales y rutas y en las universidades nacionales.

Y de la misma manera que nuestra familia, hay veces que el gobierno llega a fin de mes con lo que gana. Al hecho de que el Gobierno llegue a fin de mes, se le llama Superávit. Pero la mayoría de las veces –como muchos de nosotros o de nuestros conocidos- no puede llegar a fin de mes. Y a ese hecho, le llaman Déficit.

Si nosotros no llegamos a fin de mes, seguramente pediríamos prestado. Pero si no llegáramos en ningún mes, llegará el día en que nadie nos prestará, no porque la gente sea mala y nos quiera ver en la miseria, sino porque tendremos tanta deuda acumulada que aquellos a quienes le pedimos prestado nos dirán que antes de darnos una nueva oportunidad, cortemos los gastos superfluos como en tantos casos es el colegio privado de los chicos, el club o la TV por cable.

Entonces, generalmente en estos casos, haremos una lista de prioridades y empezaremos a cortar lo que consideramos son los gastos menos prioritarios, hasta llegar al nivel en donde nuestros salarios pueden soportar todos nuestros gastos. Y ahí, nuestra casa estará en equilibrio presupuestario, y si fuéramos el gobierno habríamos encontrado el famoso equilibrio fiscal. O lo que es igual, nuestro famoso Déficit Cero. Porque eso quiere decir Déficit Cero: Que debe ingresar como mínimo tanto como cuanto se gasta.

El problema es que el gobierno, para aplicar el Déficit Cero –cosa a la cual está obligado porque ya no tiene a nadie que le preste- en lugar de realizar una lista de prioridades con el fin de cortar los gastos superfluos, como esto es muy costoso y debería pelearse con medio mundo para hacerlo –empleados, sindicatos, empresas privadas y públicas, educadores, alumnos, y la lista se torna interminable- decide lograr el Déficit Cero simplemente recortando en algunos rubros –por ejemplo- un trece por ciento.

El Déficit Cero –que tanto defienden el FMI y los bancos- sin dudas muestra la voluntad del país de cumplir con las obligaciones que tiene, pero sin embargo no es suficiente. La pregunta que debemos hacernos es si en el caso en que nosotros tuviéramos que aplicar el Déficit Cero en nuestros hogares porque ya nadie nos presta: ¿pondríamos en la misma escala de recortes, la comida de nuestros hijos que el seguro contra todo riesgo del automóvil?