Medidas a adoptar por Duhalde
El grupo de economistas que acompaña al próximo ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, continuó analizando ayer las alternativas del nuevo plan económico para salir de la convertibilidad. La propuesta que, por ahora, parece haber reunido mayor consenso es la de aplicar una "devaluación controlada" del peso: sería del orden del 30%, para establecer una nueva paridad de 1,30 peso por cada dólar.
Según los planes oficiales, el Gobierno intentaría mantener estable esa paridad durante 90 días, para luego ir fijando el valor del peso en base a una canasta de monedas, integrada por el dólar, el euro y el real brasileño.
Estos cambios se concretarán a través de una Ley de Emergencia Económica que el Gobierno aspira que sea aprobada por las dos Cámaras del Congreso antes del próximo domingo.
Esa ley, columna vertebral del plan que busca aplicar Remes, no fijará el nuevo tipo de cambio sino que autorizará al Poder Ejecutivo a establecer la paridad con el dólar que considere conveniente.
Esa Ley de Emergencia dará por terminada la convertibilidad e instrumentará la "desdolarización" de diversos contratos en dólares, entre los cuales se destacarán los correspondientes a las tarifas de los servicios públicos y los alquileres.
El equipo de Remes trabaja contra reloj para que todos los cambios estén instrumentados antes de la apertura de los mercados del lunes próximo, para así proceder a enviar el proyecto de Presupuesto 2002 que contempla un déficit cero antes de que finalice la semana próxima.
Con el envío de ese proyecto, el futuro ministro de Economía viajará a los EE.UU. para iniciar las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional para negociar, con la asistencia del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo, una ayuda de 15.000 millones.
Este esquema se completaría con una "pesificación" parcial del sistema financiero: se pasarían a pesos todas las deudas en dólares tomadas por los particulares en los últimos años.
Esto incluiría a los créditos hipotecarios, los prendarios y los préstamos personales. La idea sería aplicar esa conversión después de la devaluación, lo que implicaría que la deuda en pesos sería mayor. Pero se intentaría compensar al deudor con una reducción de intereses y mayores plazos para pagar.
En cambio, no se afectarían los ahorros en dólares depositados en los bancos, que serían devueltos de manera gradual en la misma moneda en que fueron pactados originalmente, según el compromiso público que asumió el presidente Eduardo Duhalde el martes por la noche.
De todos modos, esta receta es motivo de debate en el entorno de economistas que trabaja con Remes Lenicov.
También habría discusión alrededor de las posibilidades reales de devolver los depósitos en la moneda pactada, ya que muchos de los dólares "virtuales" (sin contraparte de billetes) que se generaron en los depósitos bancarios por transferencias uno a uno entre cuentas no encontrarían respaldo real. Una opción es pedir a los bancos extranjeros que traigan dinero desde sus casas matrices. Ya habrían empezado los contactos en esa dirección.
De todos modos, lo que se considera un hecho es que ninguna de las alternativas en danza para salir de la convertibilidad podría sostenerse sin un respaldo del FMI. Por eso, Remes Lenicov prevé viajar la semana que viene a Washington.
Los 15.000 millones de dólares que se esperan obtener del FMI se usarían para sostener la nueva paridad cambiaria y para compensar a los bancos, que pasarían a cobrar pesos por sus créditos pero tendrían que devolver depósitos en dólares.
Dentro del cúmulo de medidas que están siendo analizadas, también se mencionó una que inquietó a los representantes del sector agropecuario: la reimplantación de retenciones a las exportaciones agrícolas por un monto equivalente a la mitad del ajuste que surja de la devaluación del peso. De esta forma, el Fisco se quedaría con una porción de la renta extraordinaria que recibirían esos sectores por la depreciación del peso respecto del dólar. En la misma línea de pensamiento iría otra decisión: aplicar un impuesto extraordinario a las exportaciones de las petroleras, para capturar parte de la supuesta mejora de rentabilidad que obtendrían por la devaluación.
Remes Lenicov asumiría hoy al mediodía como ministro de Economía y terminaría de completar su equipo de colaboradores. Y mañana anunciaría las principales medidas, que requerirán la aprobación de leyes. También habría un proyecto para aplicar el mismo remedio a los contratos de alquiler, que en los últimos años también se dolarizaron .
La declaración de la emergencia facilitaría esos cambios en
las reglas de juego, invocando que la salida de la convertibilidad estaría
rompiendo el equilibrio entre usuarios y prestadores de servicios. Simultáneamente,
se propondría a las empresas privatizadas renegociar algunos aspectos
de los contratos para compensar las alteraciones financieras: podrían
tener más plazo de concesión o dilatar el plan de inversiones,
por ejemplo.