¿Qué esperar del dólar y de la inflación?
Llegaron las nuevas medidas que conforman el plan de pesificación final
y si bien por ahora los ojos están enfocados en como nos afectan directamente
las mismas, dado que al parecer los precios nominales serán ajustados
por la inflación, es prudente echarle un vistazo a lo mencionado por
Don Remes Lenicov la tarde de ayer.
Cuando mencionábamos que era necesario Prepararse para la Inflación dijimos que la misma podía darse por aumento en la oferta de dinero emisión- o caída en la demanda de dinero pérdida de la confianza-. Los dos escenarios, después de los anuncios de ayer, siguen siendo perfectamente posibles y desgraciadamente por el momento, cercanos.
No obstante hay un punto importante a favor del ministro: la programación económica. Entre los anuncios de ayer, se dijo de qué cantidad iba a ser la emisión y cual iba a ser el destino de la misma. Esta actitud es y será clave: funciona para los agentes como una agenda de acontecimientos económicos y si una economía que ha tirado por la ventana toda la confianza depositada en ella comienza a dar este tipo de señales y -que es más importante aún- a cumplirlas, es un importante indicador acerca de que se está en el camino correcto.
Por el lado del aumento en la oferta, que según el ministro será de 3500 millones de pesos, hay que pensar que el primer efecto de la devaluación fue licuar los pasivos del Banco Central el dinero- que pasaron de 11000 millones de dólares a 7800 millones tomando el todavía existente cambio oficial que durará hasta el miércoles- de 1,40. Por el lado de los activos, las reservas siguen manteniéndose en 14000 millones de dólares (compuestas en oro y divisas del mundo sin contabilizar los títulos públicos). Esos 14000 millones de dólares pesificados alcanzan los 19600 millones de pesos. Es muy importante tener en cuenta esta situación porque implica que a un dólar cotizando a 2,30 2,35 como espera el gobierno, la cantidad de pesos argentinos desaparecería si todos nosotros los cambiáramos a dólares- dejando aún entre seis mil y diez mil millones de dólares de reservas.
Mientras el gobierno juegue dentro de estos parámetros y en un contexto recesivo como el actual las posibilidades de inflación quedan reducidas como así también una posible trepada del dólar. El notable mayor valor de las reservas con respecto al circulante o lo que es igual, el cadáver de la convertibilidad- sigue pesando a favor de la economía argentina.
Falta lo más difícil: el control del déficit: el ministro se comprometió a reducir los 10000 millones de dólares actuales a 3000 millones de pesos unos 1500 millones de dólares a valores actuales-. Este punto es el que más dudas crea, dado que deben reducirse drásticamente los gastos del estado más de un 80%- en un contexto en el cual se espera una caída del producto bruto o sea, la torta que tenemos para repartir entre todos nosotros durante este año- que va desde un 5% (extremadamente optimista) hasta un 40% (el pronóstico más pesimista de los estimados por Abel Viglione). Y como si fuera poco, toda esta situación se dará, según el ministro, sin tocar el gasto social. Confía en la mejora de competitividad por la devaluación son los 12000 millones de dólares que espera que arroje la balanza comercial de este año- para paliar el déficit.
En principio, más allá de las volatilidades esperadas a partir del miércoles, sería lógico que si se respetan a rajatabla los anuncios de ayer, y no se estafa nuevamente a la sociedad, el camino que se encara sea de solidez y crecimiento, algo que todos esperamos desde hace mucho.