El Parque Nacional El Palmar forma parte del Sistema de Areas
Protegidas que dependen de la Administración de Parques Nacionales
(APN). Fue creado en el año 1966 con el objeto de conservar un sector
representativo de los palmares yatay que hasta fines del siglo pasado se extendían
por gran parte de la provincia de Entre Ríos, la República Oriental
del Uruguay y el sur de Brasil. Lamentablemente la explotación ganadera
en el pasado ha sido una de las responsables de la disminución de estos
palmares debido a que los vacunos se alimentaban de los renovales de los ejemplares
de yatay.
Luego de la creación de esta reserva natural ha sido notable la recuperación
de su flora y fauna en las 8.500 hectáreas que cubre el parque.
Flora
En este parque existen varios tipos de ambientes con flora y
fauna particulares. Los más contrastrantes son los palmares y la selva
en galería a las orillas del río y arroyos.
Los palmares se dan en los terrenos altos y sus diferencias de densidad van
acompañadas de variaciones en los otros componentes de la flora y fauna.
El río Uruguay arrastra semillas provenientes de la selva subtropical,
que prosperan en sus costas y afluentes, formando la selva en galería,
también llamada selva marginal (la que constituye una prolongación
de las selva misionera).
Estos y otros ambientes como los pastizales, bosquecitos, pajonales y cañadas
pueden ser encontradas a lo largo de los distintos paseos demarcados en el
parque.
Los pastizales están íntimamente asociados a los palmares, conformando
un ecosistema único donde se encuentran numerosas especies de animales.
Por otra parte, entre la diversidad de ambientes altos también se destacan
los afloramientos rocosos, sobre los que se desarrolla una particular vegetación
con predominio de arbustivas xenófilas, cactáceas y helechos.
La característica relevante de la mayor parte del Parque, resulta la
presencia de palmeras (sygrus yatay) más o menos aisladas o formando
densas poblaciones.
Se calcula que los ejemplares de palmeras yatay más grandes que se
observan en el Parque tienen más de 300 años. Son palmeras de
crecimiento muy lento, pueden alcanzar hasta 18 metros de altura, sus troncos
(estípites) llegan a los 50 centímetros de diámetro y
sus hojas poseen hasta 3 metros de largo. Los frutos del yatay, son comestibles
y poseen un sabor dulce.
A medida que la palmera crece, las hojas más antiguas y bajas, caen
y dejan cicatrices en el tronco lo que determinan su particular rugosidad.
Fauna
La fauna del Parque es muy variada; tan sólo en lo que
respecta a aves se han identificado más de 200 especies diferentes.
Por tal motivo, la observación de la fauna es una de las grandes atracciones
que tiene esta reserva natural.
En horas de la noche, principalmente en la zona del camping, es posible observar
las vizcachas, que están tan habituadas a la presencia humana que incluso
hasta pueden comer de la mano de quienes se les acerquen con mucha calma y
paciencia.
Conviviendo en las mismas cuevas con las vizcachas, están los lagartos
los cuales es posible observar en primavera y verano cuando salen a pasear
en las horas de mayor calor.
En los pajonales habitan los iñambues colorados o martinetas con sus
particulares silbos melancólicos. En las palmeras no es difícil
encontrar aves como los carpinteros y las bulliciosas catas o cotorras comunes.
Los ñandúes, suelen aparecer en grupo. En las zonas húmedas
habitan las elegantes garzas, el coipo (o falsa nutria), el carpincho (el
mayor roedor del mundo).
También conviven en el lugar algunas especies exóticas para
la Argentina como jabalíes, ciervos axis y antílopes negros.