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Lo que se viene

¿Qué pasará con los ahorros, deudas, salarios, empleos?, es lo que todos se preguntan.

Como si fuera posible más, la renuncia del presidente Fernando De la Rúa crea numerosos interrogantes sobre el futuro económico

del país en general y sobre los bienes y ahorros de los ciudadanos en particular.

“Devaluación”, “dolarización”, “dolarización con devaluación”, “convertibilidad”, “flotación cambiaria”, “congelamiento de depósitos”, “sueldos”, alquileres”, “cuotas”, “deudas”, “créditos”, “plazos fijos”, “dólares”. Los términos de técnica económica giran en la cabeza de la gente como una ruleta enloquecida. Todas las expresiones desembocan, sin embargo, en una pregunta clave: ¿Qué pasará con nuestros ahorros, deudas, salarios, empleos?

Aunque los rumores están a la orden del día, es poco lo que se sabe. Seguramente las definiciones institucionales llegarán antes que las económicas. Mientras sesione la Asamblea Legislativa que deberá decidir quién se hace cargo y por cuánto tiempo de la conducción política del país, lo más seguro es que perdure la nebulosa sobre las principales definiciones económicas.

Sin embargo, puede decirse que:

Sueldos, salarios y jubilaciones: Por ahora, lo único en concreto es la eliminación por parte del Congreso de las restricciones a su extracción bancaria, lo que quiere decir que se está en condiciones legales de retirar la totalidad de esas remuneraciones. El problema es que, paralelamente, se decretó un feriado bancario, por lo que la implementación de esta medida sufrirá algunas demoras.

Cajas de ahorro, plazos fijos y cuentas corriente: Rigen sobre ellos las restricciones emanadas de las medidas del ex ministro Domingo Cavallo: por ahora sólo se pueden extraer 1000 pesos por mes o 250 por semana. Se especula con que estas medidas se extenderán durante un tiempo. El motivo que aducen los analistas es que una liberación inmediata, aun con

devaluación, impulsaría a la gente a comprar dólares y el precio de la moneda norteamericana treparía abruptamente poniendo en peligro el sistema bancario.

La incógnita sobre el futuro de las remuneraciones y los ahorros y sobre hipotecas, deudas y contratos de alquiler se resolverá conforme se conozcan las nuevas medidas económicas.

La expectativa del nuevo paquete está puesta en el régimen cambiario. Casi nadie duda que la convertibilidad será abandonada, pero no está claro como será reemplazada, ni en qué magnitud, ni si será de manera abrupta o gradual, o si los cambios serán iguales para toda la sociedad o afectarán selectivamente a distintos actores económicos.

Algunas de las opciones en danza son:

Devaluación a secas: los analistas coinciden en que se empobrecerían los asalariados, ya que perciben sus ingresos en pesos, que pasarán a valer menos y que sufrirán un grave perjuicio los que tienen deudas. Refinanciamientos, quitas o desagios son las alternativas que seguramente deberán poner en la mesa de negociación los acreedores con sus deudores, se trate del Estado, los bancos o particulares. Los ingresos también se verán afectados por el aumento relativo de las tarifas y servicios, que luego de las privatizaciones fueron dolarizadas.


Devaluación con pesificación: el peso se devalúa en un porcentaje fijo o se deja flotar el tipo de cambio. En esta variante

los depósitos, plazos fijos o créditos a cobrar se pasarían a pesos, y se ajustarían por la inflación interna. Aunque no se modifiquen nominalmente, bajaría el poder adquisitivo de los salarios por el aumento de los precios, resultado del encarecimiento de exportaciones e importaciones. Los que tengan una hipoteca en dólares pasarán a tenerla en pesos, pero en una cantidad menor, porque la conversión se hará con un dólar más alto. De esta manera los endeudados no se verán afectados por la devaluación.

Dolarización: La dolarización es el reemplazo de la moneda local por el dólar. Como, a esta altura, no sería posible hacerla sin previamente devaluar, ya que el nivel de las reservas no alcanza para entregar por cada peso un dólar, sus efectos serían, en muchos casos, los de la devaluación a secas.

Existen otras variantes, que combinan de una u otra manera todas estas opciones. Conforme se sucedan las negociaciones en el Parlamento, seguramente aparecerán más. Se viven horas decisivas.