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Tomarán 1 a 1 los plazos fijos para compras de autos y casas

Economía y el Banco Central ya tienen casi lista la normativa que permitirá abrir una puerta para salir del corralito. Eso sí, quienes pretendan usar ese permiso deberán resignar cerca del 50 por ciento de su capital original en el trámite: por cada dólar que hoy está encerrado en el corralito se le reconocerá apenas un peso. Es decir que ni siquiera recibirá 1,40 peso por dólar, como se estableció en el decreto presidencial 214.

Todo para poder usar el dinero inmovilizado en los plazos fijos, sin límite de montos y pudiendo transferirlo de un banco a otro, para la compra de bienes registrables (auto, vivienda, embarcación, por ejemplo).

La operación, según se encargaron de subrayar en el BCRA, será opcional. El texto podría ser aprobado el próximo lunes, en reunión de directorio.

El mecanismo funcionaría así:

· Un individuo tiene 50.000 dólares en el corralito y quiere usar ese capital para comprarse un departamento.

· El precio del inmueble es de 50.000 dólares.

· El titular del plazo fijo, si se decide a hacer la operación, recibirá un certificado por 50.000 pesos, es decir que por cada dólar que tenía recibe un peso.

· Ese certificado se lo entrega como parte de pago al vendedor del departamento. Y éste podrá utilizarlo para saldar una deuda, si la tuviera, con su banco. Esto es importante, porque los certificados pueden pasar de un banco a otro. De otra manera, dicen en el BCRA, los certificados podrían sufrir una mayor depreciación.

Es evidente que esta nueva opción que se les da a los ahorristas exige una fuerte pérdida de capital para quien decida ejercerla. La conclusión es que para poder usar más rápido el dinero atrapado en el corralito, mayor pérdida hay que asumir.

Porque quien quiere usar el dinero que hoy está acorralado y reprogramado (los plazos fijos en dólares se terminarían de devolver en setiembre de 2005) tiene que resignar algunos de estas tres opciones:

· pesificar a 1,40 peso por dólar,

· llevarse un bono del Estado, en dólares, que se le va a ofrecer a quienes tengan depósitos a plazo fijo, hasta un límite de 30.000 dólares.

· beneficiarse con la indexación del capital que se hará en base al índice CER, una variable que resultará fundamental si la inflación minorista crece por efecto de la devaluación.

Este mecanismo también puede resultar beneficioso para el Tesoro. Porque según explicaron en el Banco Central, cada plazo fijo que se pesifique uno a uno significa que el Gobierno tiene que entregar menos dinero al banco para compensarle a la entidad la operación de pesificación: es decir, el hecho de que pasó las deudas de sus clientes al tipo de cambio uno a uno, pero tiene que devolver 1,40 peso por cada dólar depositado.

En el Central igual advirtieron que los técnicos que preparan el decreto y la correspondiente circular, no tienen todavía claro qué posibilidades darles a quienes optaron por pesificar una parte de sus depósitos.

Planes especiales

Más allá de estos detalles sin resolver, en Economía suponen que no serían pocos los ahorristas que podrían ejercer esta opción. Y no se descarta que las concesionarias de autos y las constructoras, con un importante stock de autos y departamentos sin poder vender, idearían planes especiales de venta para captar a este público.

Porque sumarían pesos para saldar sus deudas con las entidades financieras, deudas que ya fueron pesificadas uno a uno.

De todas maneras esta salida también tiene sus bemoles. Porque depende del costo de reposición de esos autos y departamentos (volver a construirlos o adquirirlos con los nuevos costos del mercado).

El Central cree que, por más desventajosa que resulte para el ahorrista, esta opción que se les está ofreciendo a los ahorristas respondería al reclamo del sector inmobiliario, que desde hace unas semanas viene peleando por volver a las condiciones de la versión original del corralito.

Según dispuso el ex ministro Domingo Cavallo el 3 de diciembre, cuando arrancó el corralito, la gente tenía límites de extracción del efectivo, pero podía disponer sin límites del dinero si utilizaba como pago tarjetas de crédito, cheques o transferencias bancarias.

Después, Jorge Remes Lenicov apretó el torniquete y apareció la reprogramación. Ahora buscan la manera de aflojarlo. Pero a un fuerte costo para el ahorrista.