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El precio de vender


La Convertibilidad llegó a su fin, y el principal temor de los consumidores es la inflación.

Antes que nada es necesario saber cual es la definición de inflación: es el aumento sostenido e indiscriminado del nivel general de precios. Esto es importante porque quiere decir que un aumento de precios dado en un mes en particular no se considera como inflación. Para que se entienda que un país sufre inflación, estos precios deben aumentar en forma sostenida –mes a mes- y en un amplio rango de bienes. Es por esto que el gas oil puede sufrir un aumento de precios pero no inflación dada su condición de bien particular.

¿Cuáles son las causas de la inflación?: Tiene dos orígenes claros.

a) Por desequilibrios entre la oferta y la demanda de dinero: Esta fue la principal causa de inflación durante el período 1970 - 1991. Simplemente, el dinero –para este ejemplo podemos pensar en los pesos en billetes físicos- también tiene su oferta y demanda y estas dos se encuentran igualadas en el punto de equilibrio del mercado. Tanto si oferta monetaria sube como si la demanda de dinero baja se produce inflación como consecuencia de que la gente no desea ese excedente –marcado por la diferencia entre la oferta y la demanda- y el mecanismo automático por el cual ese mercado retoma su equilibrio es el aumento sostenido en el tiempo del nivel general de precios. Es por eso que tantas veces se dice que la emisión de dinero es inflación dado que una emisión de dinero no es más que un aumento simple de la oferta monetaria que desequilibrará la ecuación y hará que el nuevo equilibrio –al cual el mercado siempre tiende- se de a un nivel de precios mayor.

b) Cuando la economía de un país tiene niveles de crecimiento altos, después de un período resulta muy difícil mantener esos niveles y por tanto empiezan a sobreocuparse los factores de producción. Este fue el caso que vivió EE.UU. entre 1996 y 1999. En estos casos la desocupación pasa a ser un hecho social voluntario –nadie está desocupado- y las empresas empiezan a aumentar los salarios para poder conseguir nuevos trabajadores y aumentar la producción. El salario aumenta para tentar a nuevos trabajadores –en estas circunstancias el trabajo es un bien muy escaso- y esto hace que su precio –el salario- suba, haciendo finalmente subir los precios de todos los bienes.

No hay más razones que las anteriores como causas de inflación. Cuando el comerciante corre asustado a remarcar los precios –como actitud individual- simplemente refleja en que puntos de a) o b) nos encontramos. Por tanto, del mensaje de ayer del Ministro de Economía Jorge Lenicov hay que tomar tres puntos clave:

· Equilibrio presupuestario: el cual permitirá que el estado no necesite emitir dinero para autofinanciarse.

· Estricto control de la emisión monetaria: como forma de que el stock de moneda sea perfectamente previsible para los diferentes agentes económicos.

· Control de precios: no tanto por parte del gobierno –si bien la ley marca ese atributo en principio el ministro parecía renuente a utilizarlo- sino por el propio control de la gente que no debe comprar en lugares que hayan remarcado sus precios.

Es por eso que la recesión cumple un papel protagónico dentro del plan. Al ser todavía Argentina una economía cerrada en comparación a otros países del mundo –sus niveles de intercambio con el exterior son bajos- y al tener el 50% de sus factores desocupados –tanto trabajadores como capacidad productiva- es difícil trasladar a precios la pérdida del valor del peso ya que no hay presión de los salarios ni tendría que existir como en épocas de hiperinflación una rotunda caída de la demanda de dinero local si es que –como dice el ministro- se desarrollará una política monetaria responsable. De hecho la odiada y larga recesión es hoy por hoy uno de los corralitos más fuertes que tiene la inflación.

¿A qué hay que prestar atención? Cuando se realiza un cambio tan radical en política económica es necesario ser claros y previsibles. Un buen síntoma para saber cuán claros y previsibles somos, es ver qué ocurre con la política monetaria. Si el gobierno encara efectivamente este plan en serio, mantendrá la actual claridad sobre el estado de las variables monetarias del sistema financiero. Y por último el factor fundamental: es necesario una reforma profunda de las instituciones que permita que las mismas dejen de vivir de prestado y aumenten su eficiencia. Conseguir un legítimo equilibrio presupuestario sigue siendo el objetivo número uno de cualquier plan que pretenda tener éxito.